EDITO | El concepto y el dispositivo publico de la inteligencia economía
Estoy feliz abrir nuestro sitio de Internet en lengua español para presentaros el concepto y el dispositivo publico de la inteligencia economía. Podría definirla como “el control y protección de la información estratégica relevante para todos los agentes económicos”. Se trata, ante todo, de una herramienta de análisis indispensable para enfrentarse a estos desafíos. Su cometido es asegurar la seguridad y la competitividad económica del Estado y de sus empresas. Como afirma Nicolas Negroponte, la sociedad de la información ya forma parte del pasado porque estamos entrando en una civilización nueva. Cada uno debe ser consciente de que estamos al principio de un proceso que exige una verdadera revolución cultural de los ánimos, basada en la confianza mutua a la que, la mayoría de nuestros conciudadanos, sobre todo los profesionales de la inteligencia de Estado, se adapta con dificultad. Más que un conjunto de métodos y de técnicas, la inteligencia económica es sobre todo un estado de ánimo hecho de apertura hacia el mundo, de gusto por el análisis, de voluntad de no padecer y de hacer mutua la experiencia y los conocimientos, puestos al servicio de la colectividad. Esto implica comprometerse decididamente a un acercamiento voluntario, apoyándose en una utilización de un ciclo de inteligencia completamente reformado para integrar el uso de tecnologías punta. Este acercamiento debe garantizar la apertura al mundo exterior, la capacidad de adquisición de los datos recopilados por las fuentes abiertas y la creación de estrategias evolutivas que integren el dominio de las técnicas de influencia. En un mundo dominado por el poder de la información, la gestión estratégica de la información adquirida mediante la inteligencia económica resulta vital para la supervivencia y el desarrollo de nuestras empresas, al igual que para el mantenimiento de nuestros países en un nivel de poder y de independencia. El que no dispone de ellos, sea un Estado o una empresa, se encuentra en una posición desfavorable. En este marco, no se trata pues de confundir la inteligencia económica con cualquier forma de espionaje, sino más bien considerarla como un método que utiliza técnicas de vanguardia para aprender a conocer el medio en el que hay que actuar, identificar los socios con los hay que competir, anticipar las amenazas que pueden aparecer para protegerse de ellas y negociar con posibilidades reales de éxito. Existe una necesidad urgente para que las fuerzas vivas de nuestros países hagan suyo el concepto porque éste se apoya en cuatro imperativos muy lejanos de la cultura latina y judeoristiana : el reparto de la información, la utilización de redes, la asociación públicoprivado, y el reconocimiento de la utilidad de la inteligencia. Contrariamente al mundo anglosajón o asiático donde la práctica de la inteligencia económica resulta natural, esto será una evolución cultural mayor que necesita tiempo ya que implica identificarse con el concepto. Sabemos que hacer la carrera en el grupo de cabeza de las naciones es el mejor medio de preservar la independencia del Estado y de las empresas, garantizando la prosperidad de todos. Estaremos en buen camino cuando cada uno de nuestros ciudadanos esté convencido de que la inteligencia económica es la oportunidad que nos permitirá construir la ventaja competitiva defendible y durable que nos permita sacar provecho de ella. Ganaremos cuando las pequeñas y medianas empresas y la Administración comprendan que la economía moderna ya no es asunto exclusivo del ámbito privado y que el interés general no es exclusivamente el asunto público. Es el momento de actuar. Alain Juillet |